No por miedo a errar vas a dejar de jugar.

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Simpática, sociable, divertida, positiva, creativa, comprensiva, extrovertida, decidida, justa, compañera, alegre, respetuosa, sincera, apasionada, amable, humilde, amigable, solidaria, llamativa, neutra, segura, fiel, carismática, imaginativa, puntual, directa, defensiva. Miedosa, impulsiva, distraída, sensible, egoísta, vengativa, rencorosa, vaga, cabeza dura, charlatana, arriesgada, impaciente, orgullosa, inquieta, celosa, contestadora.

lunes, 14 de marzo de 2011

Mil doscientos setenta y siete días con vos.


Ya ni recuerdo como se ve de afuera esto, porque hace mucho lo vivo desde adentro. Si se ve fácil, no lo es; si se ve difícil, es mucho más complicado de lo que parece.

Nunca busqué a la persona que encaje conmigo, sino que todo se me dio rápido y por suerte no tuve que pasar por muchos para llegar a él.
Pasamos un año, más, en un vamos y venimos, estamos, no estamos, para llegar a formalizar esto y años después estar acá escribiendo este texto.

Ninguna relación es igual, ninguna relación es perfecta, todas tiene sus virtudes y sus defectos como quienes las componen, y muchas son tan fuertes que superan lo insuperables, y otras deciden rendirse. Yo creo que mi relación es de las que superan, de las que no quisieron rendirse nunca y sienten que no lo harán. No voy a mentir, muchas veces sentí ganas de rendirme, ganas de decir basta porque no lo soporto, porque tal cosa me hace mal, elegir el lado fácil, sin saber que lo difícil, el remarla tiene su beneficio al final.

En una relación son inevitables las peleas, que hacen todo más difícil, hacen que de repente la relación pese tanto que no se soporte, que se quiera bajar los brazos cuando en realidad muchas de las discusiones se pueden evitar. Pero éstas desgastan la relación, más si son constantes, más si quienes se pelean son personas orgullosas que no pueden perder (yo) y si no tienen la razón (aunque yo peleo si la tengo generalmente) se vuelve todo más tenso.
Por suerte con el tiempo las peleas en mi pareja disminuyeron. Al principio era todo por mis celos, por el hecho de no guardarme nada y gritar al viento todo lo que sentía, cuando quizás ni era como yo decía. Cuando entendí que esto nos lastimaba, que no íbamos para atrás ni para adelante: cambié. Aprendí a confiar u poco más y dejar que las cosas sean como son porque no podía controlar todo a mi gusto. Aprendí a pensar un poquito más y no saltar a la primera, sino razonarla un poco en ese aspecto. Y ya con el tiempo una que otra vez peleábamos por tonterías y sólo me paraba y hacía frente cuando se trataba de algo serio, que hasta el día de hoy llegamos a mantener esto.

Uno aprende mucho "viviendo con o del otro". Me di cuenta que no se puede cambiar la forma de ser o pensar de una persona porque sí, eso lo hace uno mismo si se lo propone. Me di cuenta que no puedo adaptar a alguien a mi sólo por mi conveniencia o sentirme más cómoda y que se me haga todo más fácil. Hay que aprender a vivir con los errores y los defectos del otro, como cada uno vive con los míos, hay que vivir con los caprichos, con las actitudes, las palabras y los actos. Muchas veces quise controlar las cosas y sentía que lo hacía, hubo un momento de la relación que sentí que la que dominaba era yo, y eso a pesar de que en tal punto me gustase, me estaba destruyendo a mi misma y a la relación al final.
El sentir que no te ponen límites, que podés hacer lo que querés con alguien y esa persona va a estar ahí... en cierto aspecto te da poder. Y yo sentía que tenía el poder de cambiar lo que quería de él a mi gusto para sentirme cómoda y despreocupada (aclaremos, no soy un monstruo, todo tiene un por qué de que llegué a esto), amaba pelear para ver como yo era la que no tenía que pedir perdón porque él me buscaba a mi, y yo no tenía que mover ni un pelo porque de todas formas iba a tenerlo y no se iba a ir de mi lado. Y fue cuando un día senté cabeza, sola, y me dije a mi misma y se lo planteé que necesitaba (aunque lo odiara con mi alma, porque no soporto que lo apliquen en mi) me ponga un límite, que si yo peleaba, me pelee y se haga respetar por mi, porque esto me estaba superando. Fue ahí cuando me calmé un poco y la relación salió a flote, porque en ese momento se estaba hundiendo de a poco pero muy rápido, y no por "mi poder" porque eso era una "yapa" mío, sino que pasábamos por algo demasiado complicado para los dos. Pero el tiempo me dio la respuesta, mejor dicho mi corazón, y el tiempo en realidad ayudó e hizo que estemos mejor que nunca.


Un tema que siento que a los dos nos identifica mucho es la confianza. Es algo tan difícil de construir, pueden tardarse meses, años (en mi caso, mi forma de pensar y sentir las cosas: no se llega al cien por cien nunca, yo no pongo las manos en el fuego por nadie) pero en destruirse sólo unos pocos segundos. Con él llegamos a un punto muy estable y tranquilo, donde confío en lo que hace y él en mi, y ambos tenemos una libertad muy limitada a la hora de hacer las cosas. Yo tengo un pensamiento, que es "si lo tiene que hacer lo va a hacer", yo no puedo vivir todo el tiempo evitando que haga lo que no quiero, yo advierto, explico y dejo ser... y cada uno es o no es, y toma o deja mi criterio y hace de su vida lo que quiere; y parece que por suerte nunca me falló a mis condiciones.
Llegamos, hace tiempo, a vivir de una forma que muchas parejas o personas no comprenden o les resulta raro, bueno, o malo, donde cada uno puede ir (moderadamente) a donde quiere, con quién quiere, cuando quiere, sin tantas vueltas ni peleas en el medio, ni nada de eso que desgaste lo que tenemos... nos dejamos ser. Consideramos que, por ejemplo, la amistad vale mucho en la vida de las personas, y nos damos ese tiempo de estar con quién queramos prácticamente todo lo que queramos, sin ningún problema cuando muchos, no sé si la palabra es critican pero les resulta raro porque no todos se tratan así. Peor eso se logra con confianza y dedicación, y por suerte supimos de eso y lo vivimos bien hoy en día. Y no sólo la confianza es el vínculo que siempre debe mantenerse fuerte, que le da la tranquilidad al otro de que no van a fallarte ni lastimarte, sino que es compartir, sentirte cómodo con tal persona, no tener vergüenza en lo que hagas, poder compartir cosas más allá de la confianza que no compartirías con alguien más. Eso... es hermoso. Es hermoso tener a alguien a quién si tenés tal problema poder debatirlo sin trabas, sin dar muchas vueltas e ir a lo directo. Una pareja te conoce casi un cien por cien, es quién más te conoce por conocer otros aspectos tuyos; es a quién le brindas todo de vos como si fueras vos mismo, un espejo, en quién te reflejas y volcas todo lo que te pasa, por eso cuando uno se siente mal puede cargar todo en su pareja y así derribarla.

Realmente cuesta llegar a un nivel de confianza donde todo se torne tranquilo, pero no es imposible... así como el tema celos. Depende este tema como el otro de cada uno, de como es y como es respecto a los demás. En mi caso soy una persona extremadamente celosa y eso nunca voy a cambiarlo. Si aprendí a controlarme, a ser un poco más tolerante lograr entender algunas cosas. Me cuesta mucho el hecho de aceptar que él puede hacer tal cosa porque yo lo hago, y si él lo acepta ¿por qué yo de él no? Yo hago cosas que para mi son totalmente comunes y partes de mi día a día, pero cuando él está en una situación similar yo no lo tolero y me vuelvo loca y me contengo todo esto, aunque a veces lo hablo, porque no puedo pedir, pedir y no dar lo que me dan.
Nadie se imagina lo celosa que soy, ni él mismo, y quizás (quizás no) si lee esto hasta se sorprenda, pero los celos me torturan la vida. No sólo con él, con todos, porque celo a cada persona que quiere con el alma, hasta a mi perro puedo celar. Y yo soy una persona que particularmente cuando siente algo lo siente en serio y con todas sus fuerzas, así como cuando quiero a alguien, no quiero por querer, si quiero te quiero de verdad. Y así soy, y no me puedo cambiar y tantas veces lo intenté (¡lo mejoré!) y se me hace imposible. No está mal celar un poco a alguien, hacerlo sentir querido, importante, pero dudo que alguien quiera sentirse tan querido por una persona. Celo al punto de llorar con todas mis fuerzas, a ya no tener más lágrimas ni aire para emitir más ruido (juro que no exagero en lo más mínimo... si me vieran). Celo a tal extremo que me lastimo yo misma, que me clavo las uñas en el brazo o las piernas como si eso me calmara, que me critico como si me peleara conmigo misma y me insultara, así lo hago. Celo porque no soporto pensar que algo que es mío pueda ser de otra persona de manera similar a lo que él es para mi. Y lo peor (o mejor) es que son celos que me duran un rato, que me agarra ese ataque de locura unos minutos y al instante reflexiono y esta todo bien... pero la paso tan mal. Y muchas veces sin sentido alguno quise ponerle fin y me armé toda la historia en mi mente de como dejarlo cuando no tenía motivo alguno, sólo el "porque soy celosa" cuando terminar con mi relación no ayudaría en nada, porque a todos voy a celar siempre, porque no era una solución y lo celaría el doble si no estuviera con él. (Digamos que estoy contando lo que no se ve de mi en mi relación jaja, soy un desastre)


Al fin y al cabo, nunca pensé que iba a ponerme de novia, nunca pensé que iba a encajar tanto con alguien y sentirme tan cómoda a la hora de amar. Nunca pensé que el amor era tan hermoso y amplio, que se sufre tanto y se es tan feliz.
Pasé por muchas cosas que tampoco tienen sentido recordar, y por muchas que no me alcanzan las manos para escribir lo felices que me hicieron, pero de todo aprendí y de todo se aprende, y el estar con alguien saca lo mejor y peor de vos a veces. Aprendí mucho de mi que no conocía y hoy me conozco casi mejor que nunca. Me enteré que puedo sorprenderme en como reacciono a diferentes cosas cuando nunca lo imaginé, o formas de pensar que ni sabía que las tenía.
Me volví, y seguro él también lo siente en él mismo, mucho más fuerte y sé que soporto muchas cosas y que todo después resulta ser para mejor. Me di cuenta con el tiempo que si uno quiere algo tiene que luchar por eso y nunca bajar los brazos, que la felicidad y estabilidad se pueden encontrar por más piedras y grietas que en un camino pueda haber... siempre se puede saltar y esquivar.

Para quien piense que una relación es fácil le digo que se equivoca, está lleno de complicaciones y cosas que si uno es fuerte y sabe lo que quiere o siente que lo quiere lo va a superar. Son como pequeñas pruebas que se tienen que ir pasando y superando a ver que tan fuertes son juntos y cuando amor puede jugar de por medio. El amor es un juego de a dos, no de a uno, y si cada uno pone su corazón para hacer de estos uno solo siempre va a salir todo bien. Hoy hace tres años y medio que estoy jugando este juego que se volvió realidad para mi y de juego tiene poco, hoy hace tres años y medio que convivo compartiendo mi corazón y toda mi alma a una persona a quién le entregué todo para que me haga feliz. Y si, tuvimos nuestras complicaciones, nuestras alegrías y ganas de matarnos y eso no impidió que sigamos adelante, porque calculo que siempre lo vamos a hacer...

Felices a él y a mi tres años y medio de tener una relación tan linda de la cual aprendí tanto y e hizo crecer más de lo que pensaba.
No sos perfecto, no soy perfecta ni nuestra relación lo va a ser (aunque hagas que sienta que lo es), pero vos sos perfecto para mi y yo imperfectamente perfecta para vos.


(es muy gracioso lo que nos dimos cuenta ayer, nustro tatuaje es subliminal y tiene nuestra fecha oculta :|)

1 comentario:

  1. simpre lindos,
    siempre juntos
    ¿se podría pedir algo más?
    sí, muchos meses más a la lista hace tres años y medio atrás :)


    por cuestiones de seguridad, eh decidido cambiar la dirección del blog,
    ahora podran leerme en:
    http://algunavezsera.blogspot.com/

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