No por miedo a errar vas a dejar de jugar.

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Simpática, sociable, divertida, positiva, creativa, comprensiva, extrovertida, decidida, justa, compañera, alegre, respetuosa, sincera, apasionada, amable, humilde, amigable, solidaria, llamativa, neutra, segura, fiel, carismática, imaginativa, puntual, directa, defensiva. Miedosa, impulsiva, distraída, sensible, egoísta, vengativa, rencorosa, vaga, cabeza dura, charlatana, arriesgada, impaciente, orgullosa, inquieta, celosa, contestadora.

sábado, 28 de noviembre de 2009

Comenzaron los besos, caímos casi sin darnos cuentas sobre la cama hundiéndonos en el colchón, arrugando el acolchado.
Una tormenta de pasión se desató en esa habitación donde solo las paredes están de testigos mientras nosotros formábamos una cadena de caricias que nunca se rompería por estar hecha del amor más puro y leal.
De la forma más rápida y lenta a la vez la ropa comenzó a caer en el suelo, siendo sacada de la forma más dulce que existiera; los besos nunca terminaban sólo se entrecortaban para respirar.
Yacían nuestros cuerpos sobre las sábanas que minutos después estarían enredadas y no habría rastro de ellas. Mis manos comenzaban acariciando tu rostro hasta llegar a tu cintura, habiendo pasado y dejado un río de besos en tu cuello mientras mis labios se arrastraban hasta despegarse a recostar la cabeza nuevamente en la almohada.
Las caricias nunca se acababan; mi cuerpo, mi corazón y mi mente se concentraron en aquel momento donde nuestros cuerpos se unían como en otros instantes no lo hacían. Tomabas mi mano y la apretabas como no queriendo dejarme sola; mis uñas arañando suavemente tu espalda mientras suspiros nacían y los ojos ya se cerraban.
Aún así siempre se abrían y nos contemplábamos a cada segundo que pasaba; sólo tú y yo entendemos como nos hablábamos sin abrir la boca, como nos amábamos cada vez más.
Mientras el sudor nos abrazaba nuestras miradas se enternecían como nunca antes lo hacían, y se encendía la pasión que disminuía con los besos que ya no eran tan frecuentes pero parecía que hasta no se necesitaban.
De a poco, teniéndote cara a cara, sentimientos brotaban de mi alma, y mi corazón latía quinientas beses más fuerte que de costumbre; siempre lo hacía en esos momentos.
El amor se apiadaba de nosotros, la sensibilidad formaba parte de ese momento. Luego de mil suspiros que rondaron por la habitación que eran interrumpidos por el sabor de tus labios, los besos recobraron su lugar y le ganaban en número a las caricias, las miradas nunca dejaron de estar.
Abrazados, observándonos por decenas de minutos, enroscando tu cabello con mis dedos formando bucles que se desarmaban, intentando buscar una palabra que definiera lo ya pasado; nunca la encontramos, ni antes ni después de vivir los mismos momentos.
Mudos, sordos, nada importa alrededor, éramos tú, yo y la almohada que sostenía nuestras cabezas. El cielo, el mundo, el universo podía caer sin que nosotros volviéramos a la realidad y siguiéramos soñando, volando por ese mundo inventado y creado por nosotros. Nada quedaba por expresar.
La felicidad recorrió todo nuestro cuerpo que en ese instante descansaba y no permanecía en acción. Ternura se escapaba en cada respiro que sólo palabras de amor dichas desde el corazón daban el cierre a ese gran momento.

1 comentario:

  1. Ailu, gracias por el mensaje, no contesté porque no tengo credito (como siempre).
    Espero que andes re bien chiqui.
    Cuidate, te (L).

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