No por miedo a errar vas a dejar de jugar.

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Simpática, sociable, divertida, positiva, creativa, comprensiva, extrovertida, decidida, justa, compañera, alegre, respetuosa, sincera, apasionada, amable, humilde, amigable, solidaria, llamativa, neutra, segura, fiel, carismática, imaginativa, puntual, directa, defensiva. Miedosa, impulsiva, distraída, sensible, egoísta, vengativa, rencorosa, vaga, cabeza dura, charlatana, arriesgada, impaciente, orgullosa, inquieta, celosa, contestadora.
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sábado, 26 de marzo de 2011

En el jardín de la vida la flor más preciosa es la del amor y esa flor lleva tu nombre.


Hace cinco años había una nena, trece años solamente, poco preocupada por la vida, sólo se basaba en disfrutarla a cada instante. Era una chica que pensaba que el amor sólo existía en las películas, que era actuado y no se sentía de verdad pero, así y todo, le gustaba fantasear de vez en cuando e imaginar que el amor quizás si pudiera existir cómo se lo muestra y por eso hace tiempo rondaba alrededor de un chico que no se fijaba en ella como realmente lo deseaba.

Ella se encontraba en un salón rodeada de música y gente haciéndo lo que mejor sabía hacer: divertirse. Reir y pasar tiempo con tus amigas a esa edad es lo mejor que una puede hacer ya que ellas conocen todo de vos y comienzan a hablar por lo bajo de sus cosas, a reir de otras, a opinar del resto. Recuerda que una amiga le recordó que ese día se sentaría junto al chico por el cual meses estuvo tras él sin lograr mucho y que ese sería su día. Pero algo la hizo detener, mirar al espejo y verse, ver a su amiga y decir "no, ya no me gusta más él, me cansé". Luego de tanto tiempo de espera ella y sus amigas sentían que realmente ese sería su día, que algo bueno iba a pasar y, sin embargo, renunció a que así fuera... o eso creyó.

La fiesta siguió su rumbo, bailando como siempre le gustó hacer. Se detuvo un momento y se dirigió a la mesa... y fue cuando lo vio. Entre la gente una silueta le llamó la atención y resaltaba entre las demás, y le gustó. El resto del día lo pasó intentando y tomando valor para acercarse a él, para hablar, para conocerlo; no sabía qué pero algo la atraía.
Luego de unas horas, poco accidetalmente, chocó con él. Él ofreció una flor a aquellas chicas que estaban en la conversación pero mirándola, y no lo dudó, la tomó antes que otra pudiera hacerlo. ¿Será que quiso marcar pertenencia?.

La fiesta continuó y ellos no se detenía y no dejaban de verse, sus miradas todo el tiempo se cruzaban, sus sonrisas se regalaban y ella al voltear siempre lo veía a él contemplándola y, con un poco de vergüenza, ambos corrían la cabeza mientras ella para sus adentros se reía. Por el otro lado tenía al otro chico quién al observar esas escenas sólo sientió el "no te das cuenta lo que tienes hasta que lo pierdes" o "lo quiero porque otro lo tiene". Realmente no sé que sentía él, pero la buscó toda la noche y ella solo con sonrisas y palabras amistosas lograba sacárselo de encima, mientras él preguntaba por ella. A pesar de haber estado en su búsqueda durante meses, ella ya no estaba interesada en él porque otro había entrado a su vida ese mismo día, y sentía que realmente ese iba a ser su momento y no justamente por lo que pensaban todas, sino por algo que recién surgía.

Los minutos seguían pasando, bailaron juntos, hablaron, y cada uno siguió por su lado. Sus amigas quería que algo ocurriera, algo más, pero ella se conformaba con lo que vivía ya que si algo tendría que pasar pasaría.
Llegó el fin de la fiesta donde todos se levantan de sus mesas a festejar, donde todos se disfrasan, toman de más y salen a la pista. Luego de un par de idas y vueltas, de encuentros y desencuentros, ambos se encontraban casi en el centro de la pista, rodeados de gente, y el pasó su brazo por su espalda tomándola del hombro. La miró y dijo:
- ¿Te molesta acá? -
Y ella con un siemple gesto moviendo la cabeza dijo que no, para luego juntar sus labios y experimentar lo que era dar su primer beso.

Definitivamente por algo ella rechazó lo que no sucedía, por algo ella sentía que su día iba a ser y no era casual que justo ese chico le llamase la atención porque, sin poder imaginarlo ni esperarlo ni quererlo, años después fue él quién cambió el rumbo de su vida y ella dejó de ser la chica que no creía que el amor sea tan fantástico hasta que se enamoró y entregó todo de si misma como si no existiera un mañana, como si fuera la única persona en el mundo a quién le da hasta su alma.
Hoy sabe y sintió como el amor con el tiempo puede ser lo más doloroso, lo que te destruya y también lo que te sane y construya. Hoy siente como el deseo corre en cada gota de su cuerpo... y en el de él. Y aún ella conserva aquella flor que en su momento la tomó como adueñándose de ella, adueñándose de él, porque lo sigue haciendo.

"El amor es como una flor que despierta cada mañana con la luz del sol, es un ave que mira al cielo y extiende sus alas como si al mismo cielo quisiera abrazar y volar tan alto que toque al mismo sol."

viernes, 26 de marzo de 2010

Domingo, 26 de Marzo del 2006.


{ Hace cuatro años atrás... }

Estábamos en la casa de mi amiga, eramos seis en total. ¿Vamos? Dale vamos.
Estábamos yendo en el auto hacia el salón, teníamos la fiesta de quince de una amiga.
Bajamos.

Entramos a la segunda parte del salón. Buscamos nuestra mesa, nos sentamos (emocionadas porque es nuestra primera fiesta de quince de una amiga y no las familiares que la pasas con tus primos, sino que ésta sería divertida).
Miramos todo, cada persona, cada vestimenta, cada rincón del salón. Sacamos fotos, reímos, hacemos chiste, la pasamos bien.
Tanda de baile. Se está terminando, me voy a la mesa (si mal no recuerdo a sacarme los zapatos) cuando entre la gente de la mesa de al lado (bastante alejada) veo un chico, si, bastante fuerte.
- Mira ese chico - digo.
- ¿Cuál? - dice mi amiga.
- Ese, el de remera blanca, miralo está re bueno - insisto.
- Mmm, no sé, puede ser - duda y responde.
- Boluda miralo, es re lindo - afirmo.
- No sé, puede ser - y sigue en la suya.
Desde ese momento lo busqué con la mirada el resto de la noche. Bailábamos y lo observaba todo el tiempo, era el típico pibe fachero, agrandado, el que 'tenía todas las minas', esa era la impresión que me daba; obviamente al verlo de esa forma por dentro empecé a resignarme y decirme 'ya fue, no me va a dar bola'.
Mientras mirábamos el video de quince yo lo miraba y veía que él me miraba, entonces fijaba nuevamente mis ojos en la pantalla que, cuando volvía a verlo, mi mirada se cruzaba con la suya porque él no dejaba de fijar los ojos en mi.
Me decidí y le dije a mis amigas que iba a ir a hablarle, que quería aunque sea hablar con él.

En un momento de otra tanda de baile estoy hablando con dos amigos cuando una de mis amigas me agarra del brazo y me me empieza a llevar a algún lado. Yo seguía, aunque caminaba de espalda, hablando cada vez más a los gritos y cuando giro, para mi sorpresa, lo tenía en frente mío. Me dio una flor (mejor dicho la ofreció y la manoteé) y hablamos, con él y un amigo (que hoy en día somos amigos), le di mi e-mail y me fui a la mesa.
Estaba super feliz, hablé con él y posiblemente volvería a hacerlo.

Pasaba el tiempo y realmente quería encararlo y decirle algo (si, tenía trece pero las palabras no me las guardaba). No sé, quería un beso (aunque nunca había besado a nadie), quería poder hablar con él.
Le comenté a mis amigas que me iba a arriesgar al si o al no, como sea, que lo iba a hacer sola.
De repente mi mejor amiga desaparece y cuando vuelve me dice que habló con ese chico.
- ¿Qué? ¿Por qué hablaste? Te odio - dije.
- Pero fui a hablarle por vos - dijo.
- No, yo quería ir yo, hacerlo por mi sola - le comenté.
- Bueno, no importa total dijo que si -
- ¿Que si qué? - pregunté un tanto dudosa.
- Que te iba a dar un beso en la próxima tanda de baile - respondió.
- ¿En serio? Te amo - y comencé a saltar de felicidad yéndose todo enojo que tenía.

Pasaba el tiempo, en una de las tandas bailamos y hablamos, resulta que íbamos al mismo colegio pero ni lo comentamos casi, yo estaba más concentrada en mirarlo que otra cosa, hasta me equivoqué al hablar.
Siguió pasando el tiempo, fuimos a sentarnos en la recepción y estábamos en los sillones, nos separaba mi amiga. Sentí que no iba a pasar ya que ni me miraba, hablaba con sus amigos estando en la suya. Ahí me dije a mi misma que no me iba a agregar al msn, ni siquiera iba a pasar lo del beso (a todo esto él hablaba con michas chicas y ya me ponía celosa de alguien que no conocía) entonces se lo pedí, o, mejor dicho, le dije a mi amiga que se lo pida para asegurarme de poder hablar con él luego.

Llegó la tanda de baile; se acercó a mi y pasó su brazo izquierdo por arriba de mi hombros, 'abrazándome'. Nos dirigimos a los baños, allá arriba estaba más tranquilo y nadie nos iba a molestar. En el transcurso me preguntó mi edad.
- Trece - contesté con miedo después de dudar muchísimo ya que pensé que iba a notarme demasiado chica - ¿vos? -
- Quince - dijo, y antes estar con alguien dos años mayor que vos era algo muy raro, toda una ganadora.
Subimos y había una señora que odié (que, las vueltas de la vida, resultó ser la abuela de un amigo) y nos miró mal, por lo que cada uno se metió al baño de su respectivo sexo a esperar que la señora se vaya. Como no lo hizo bajé y me dirigí con mis amigas, donde una me dice que él me estaba buscando.

Comienza el carnaval carioca, música, gorros, luces, ruido, gente saltando, y yo en el medio (casi) de la pista, y aparece él. Nuevamente me abraza de la misma forma y mira para todos lados.
- No sé a donde podemos ir - dice.
Sinceramente no me importaba, ya está, estamos ahí ¿qué más?
- ¿Te molesta acá? - preguntó. Y con un movimiento de cabeza contesté que no.
Fue ahí cuando una de sus manos se apoyó en mi cintura y nuestros labios se juntaron. Tenía bien cerrados los ojos, como si no quisiera ver que pasaba afuera. No duró mucho ya que, al ser la primera vez, sentir su boca tan apegada a la mía y todo lo que implica eso me produjo un poco de asco que, luego, me daría cuenta que no estuvo tan mal.
Me despegué y me fui con mis amigas.
- ¿Qué haces acá? - dice mi amiga.
- Me dio un poco de asco - haciendo cara de desagrado.
Y empezó a saltar festejando de que besé a un chico por primera vez.

Pasó el tiempo, poquito, y teníamos que irnos. Lo saludé con la mano desde lejos, él estaba sentado en una silla, hermoso, y me contestó el saludo de la misma forma.

No dejé de pensar en él en toda la noche mientras estaba acostada, en que había dado mi primer beso con un extraño, un extraño que quién diría sería mi novio hoy en día.

Obviamente no conté cada detalle (que lo recuerdo) sino que fui más a lo directo. Pasaron muchas cosas en el medio pero no referidas a él, no todas.
Esa flor que me dio todavía la conservo, esa lapicera y papel donde anoté su e-mail, esa imagen de él a los quince años también. Recuerdo todo, tengo imágenes congeladas en mi mente.
Hice esto para ver como, con el tiempo, voy viendo ese día desde otro punto de vista, escribiéndolo de diferente forma (esta fue bastante informal).
Es hermoso saber que mi primer beso fue con él, que en su momento ambos fuimos 'uno más' del otro y que no teníamos ni idea de lo que nos esperaba. Es más hermoso aún saber, luego, que no era todo como yo pensaba, que ese 'no va a darme bola' era mentira porque él me vio desde el primer momento que entré al salón, le gusté desde ese instante y toda la noche, aunque no lo hizo notar, me deseo como yo a él (aunque yo seguramente más).

http://symphonyofdestructtion.blogspot.com/2009/03/26-de-marzo-del-2006-luces-brillantes.html#comments - Esto lo escribí hace exactamente un año, de una forma diferente, desde otro punto de vista pero llegando a lo mismo.
Sos el hombre de mi vida.
Ailu

miércoles, 25 de marzo de 2009


26 de Marzo del 2006

Luces brillantes que al humo artificial viste de colores. Miles de personas que moviendo todo el cuerpo se divierten y sonríen al ritmo de la música disfrutando cada momento de esta fiesta donde celebramos el aniversario de vida de una amiga.
Me encuentro hablando con una de mis amigas a la cual le comento lo divertido que se nota todo, lo que sucede en tal punta, lo que estaba por suceder en tal otra cuando entre tanto descontrol, saltos, gritos y baile logré visualizar cierta silueta. Nuestras miradas cruzaron por unos segundos, miradas que me dejaron descolocada y no podía creer lo que veía. Me siento desequilibrada y por algunos minutos dejé de pensar hasta que le comenté a la persona que estaba al lado mío lo hermoso que se veía esa persona (‘hermoso’ no fue el término justo que utilicé).
Lo seguí, intenté reencontrarme con esos ojos que me enamoraron por completo en el momento que se cruzaron y así todo el tiempo. Mientras bailaba, mientras caminaba, mientras sonreía buscada ese rostro que me cautivó y me hundió en un mundo de ilusión.
Baile desenfrenado, música a todo volumen mientras en ronda nos divertimos como nunca con dos de mis colegas. De pronto lo veo y se acerca, se me acelera el corazón y el extiende su mano en forma de pedido para bailar unos minutos. Acepto, por supuesto, y comenzamos a movernos los dos. Cruzamos alguna palabras donde alguna que otra torpeza contesté por los nervios y luego que terminó la canción cada uno se separó y siguió como si nada hubiera pasado – aunque bien sabía que por dentro estaba a punto de estallar de la adrenalina y la emoción de tocar esas manos tan suaves que me hicieron girar-.
La música de a poco fue abandonando el lugar y comenzamos a sentarnos en nuestros respectivos lugares. De reojo nos observábamos mientras yo me moría por tenerlo cerca nuevamente y poder contemplarlo como nunca antes.
Cada instante que pasaba sin verlo comenzaba a extrañarlo aunque prácticamente no nos conozcamos pero ya había conquistado gran parte de mí.
Decidí hablarle, iba a acercarme por mi cuenta en el momento que tomara valor para ir a encararlo y poder comenzar una conversación; pero una amiga se adelantó y fue a conversar con él.
Sentí odio, la observé de una forma inquietante y bastante vulgar que mi rostro mostraba con claridad, pero cuando me comentó que ese chico que yo tanto deseaba me quería de verdad sentí un aprecio enorme hacia ella y no paré ni un segundo de abrazarla y demostrarle afecto.
Última tanda de baile, todo se definiría allí. Nos levantamos de nuestras mesas, sacamos nuestros zapatos que tantos nos incomodaban y corrimos al centro de la pista de baile. Luego llega él de atrás abrazándome con un brazo desde el hombro izquierdo pasando por mi espalda, parecía un sueño hecho realidad.Subimos la escalera iluminada del rincón donde me preguntaste:
- ¿Cuántos años tenes?
- Emm… trece- contesté. - ¿y vos?
- Quince.
Me sentí muy chica en ese momento (que de hecho lo era) y sentí vergüenza porque esto era nuevo para mí. Subimos y nos separamos cada uno al baño de nuestro respectivo sexo.
Al bajar sola por la misma escalera, recorriendo el mismo camino que hicimos juntos hace unos instantes, apareció él y nuevamente me abrazó observando el lugar para ir a algún lugar tranquilo donde podríamos estar.
Pero comienza el carnaval carioca, todo puro descontrol.
- ¿Te molesta acá?
- No… - en bajo contesté.
Nuestros labios se juntaron y mil sensaciones recorrieron mi interior mientras nosotros allí en el medio expresando nuestro ‘amor’ el cual no sabríamos que ese beso sería luego de tres años tan especial como lo es ahora.
Después de tanto tiempo entenderíamos que aquel encuentro entre los dos no fue uno más del montón, sino que fue uno especial porque fue el comienzo de nuestra historia que juntos luego construimos los dos a pesar de la inexperiencia mía de ese día porque es en vano cada consejo, ‘no se puede enseñar a besar’ y ese beso además de ser especial porque sucedió con él, lo fue porque fue el primero que tocó y rozó mis labios por primera vez.
Ailu
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